T2: Trainspotting (2017)

Cartel: T2: Trainspotting (2017)
Han pasado 20 años desde que Mark Renton (Ewan McGregor) traicionó a sus amigos Sick Boy, Spud y Begbie en aquella venta de heroína. Ahora, Renton ha decidido volver a Escocia, el lugar que siempre será su hogar. En este tiempo, muchas cosas han cambiado, y otras siguen igual. Allí le esperan sus amigos, algunos de ellos aún con ganas de devolverle el golpe. También le aguardan todo tipo de sentimientos encontrados, de alegría y tristeza, de amistad, odio y peligro, todos ellos dispuestos a darle la bienvenida.

Valoración: 6,877.

TRÁILER DE LA PELÍCULA


FICHA

Título Original: T2 Trainspotting.
Director: Danny Boyle.
Guionista: John Hodge.
Reparto: Ewan McGregor, Jonny Lee Miller, Robert Carlyle, Ewen Bremner, Kelly Macdonald, Anjela Nedyalkova, Shirley Henderson, Steven Robertson, James Cosmo, Katie Leung.
Productores: Bernard Bellew, Danny Boyle, Christian Colson, Andrew Macdonald.
Música: Rick Smith.
Fotografía: Anthony Dod Mantle.
Montaje: Jon Harris.
Nacionalidad: Reino Unido.
Año de Producción: 2017.
Duración: 117 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Drama.
Estreno (España): 24 de febrero de 2017.
DVD (Venta): 28 de junio de 2017.
Distribuidora (España): Sony Pictures España.
Espectadores (España): 187.820.
Recaudación (España): 1.136.613,59 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 50 / 863.

Fotograma: T2: Trainspotting (2017)

CRÍTICA

27-02-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Los bajos fondos

En boxeo se dice que no puedes pelear por encima de tu peso porque te parten la cara. Es lo que debe haber pensado el director Danny Boyle que, tras sus consecutivos fracasos comerciales con "Steve Jobs" (2015) y "Trance" (2013), ha decidido filmar la secuela de "Trainspotting" (1996). Así que de nuevo asistimos a las andanzas de Mark Renton, Sick Boy, Spud y el psicópata Begbie (encarnado por Robert Carlyle), en los ambientes de una ciudad tan rica en contrastes como Edimburgo. Una pandilla en la que se nota el implacable paso del tiempo, con sus penas y alegrías, sus venganzas, drogas, pornografia, autodestrucción y amistades traicionadas.

Pero, si bien el filme precedente era representativo de toda una generación de jóvenes airados británicos, chapoteando en los arrabales de la gran ciudad, retratados con desesperación, sin adornos ni perifollos inútiles, en esta ocasión su desarrollo argumental no resulta tan convincente, aunque sí aceptable. Sencillamente, porque su absoluta tristeza evidencia un tratamiento visual acorde con los tiempos que corren, ribeteada de nostalgia, hasta el punto de recurrir en un determinado momento a la canción de Iggy Pop 'Lust for Life' (1977).

En Escocia, "Trainspotting" tiene un doble significado: por un lado, es una especie de 'hobby': por otro, tiene que ver con inyectarse heroína. Porque el miedo, el desánimo y la confusión que acarrea a los personajes verse metidos en la era del 'Brexit' están descritos de forma inquietante, gracias al desgarro de unas gentes que crecieron en un dominio sólo suyo, personal e intransferible, sin que ni el ardor del cielo, ni la lluvia, ni el viento puedan conmoverlos. En fin, se trata de un puñado de desclasados -ya no tan jóvenes-, disfrazados de príncipes de las cloacas, que tienen como misión cambiar el mundo a su manera. Son seres fuera de la ley, alejados del orden establecido por una sociedad deshumanizada.

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