martes, 14 de marzo de 2017

Doña Clara (Aquarius) (2016)

Cartel oficial español: Doña Clara (Aquarius) (2016)
Clara (Sonia Braga) es una ex crítica musical que vive en Recife. A sus 65 años, vive retirada en un edificio particular, el Aquarius, construido en 1940 sobre el paseo marítimo. La ubicación atrae el interés de un promotor, que compra todos los apartamentos. Todos menos uno, el de Doña Clara, que se niega a vender e iniciará una tensa guerra fría con la inmobiliaria, que la acosa para que dé su brazo a torcer. La angustia que esto le provoca le llevará a pensar en su vida, su pasado y sus seres queridos.

Valoración: 7,336.


TRÁILER DE LA PELÍCULA


FICHA

Título Original: Aquarius.
Director: Kleber Mendonça Filho.
Guionista: Kleber Mendonça Filho.
Reparto: Sonia Braga, Maeve Jinkings, Irandhir Santos, Humberto Carrão, Fernando Teixeira, Carla Ribas, Zoraide Coleto, Buda Lira, Paula de Renor, Julia Bernat, Pedro Queiroz.
Productores: Saïd Ben Saïd, Emilie Lesclaux, Michel Merkt.
Música: Varios artistas.
Fotografía: Pedro Sotero, Fabricio Tadeu.
Montaje: Eduardo Serrano.
Nacionalidad: Brasil.
Año de Producción: 2016.
Duración: 146 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Drama.
Estreno (España): 10 de marzo de 2017.
DVD (Venta): 26 de julio de 2017.
Distribuidora (España): Avalon.
Espectadores (España): 20.858.
Recaudación (España): 118.673,94 €.
Visitas: 1.
Popularidad: 36 / 910.

Fotograma de la película: Doña Clara (Aquarius) (2016)

CRÍTICA

14-03-2017 – JOSU EGUREN

La seguridad de los objetos

Imágenes que escuchan y miran. Puede que no se advierta en la aparente quietud de su ritmo pero el cine del brasileño Kleber Mendonça Filho ("Sonidos del barrio", 2012) no se construye a partir de fotogramas pasivos. Las personas y los objetos atrapados en el plano y las oscilaciones entre lo general y lo particular (o viceversa) delatadas por la brusquedad del zoom están envueltas de un extraordinario mapa sonoro que provoca un desborde de sensaciones, muchas de ellas sugeridas, y otras evocadas mediante poderosos flashbacks como el que nos transporta a los inicios de la revolución sexual brasileña durante el homenaje a una mujer de 70 años a la que agasajan sus familiares y amigos.

De esa autoconsciencia del relato, que trasciende la simple ilustración cronológica de un texto con anotaciones políticas, emerge la figura de una mujer que, si en principio podría confundirse con una apología de la nostalgia, no tarda en dejar claro de qué manera sus raíces se hunden en el presente para proyectarse hacia el futuro.

«Eres tan terca que a veces pareces la mezcla de una viejita con una niña». Así es como su hija describe a Doña Clara, pero en su intimidad el personaje interpretado por una monumental Sonia Braga se siente y actúa como una mujer plena con deseos y emociones que la atan a la vida tan fuerte como para animarla a plantar cara a los constructores que la extorsionan para que abandone el último piso habitado de un viejo edificio residencial.

"Doña Clara" es mucho más que un tosco ejercicio de resistencia teñido de brochazos melancólicos. Es el cincel con el que Mendonça Filho moldea los primeros planos de un personaje que deslumbra con un chorro de dignidad; y ése es el principal problema de la película, que no es redonda porque a una mujer tan sobresaliente no se la puede poner fin.

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