Land of Mine. Bajo la arena (2015)



La Segunda Guerra Mundial ha terminado. Sin embargo, un grupo de jóvenes soldados alemanes, más muchachos que hombres y prisioneros de guerra, son obligados por el ejército danés a desempeñar una tarea casi suicida: desactivar y retirar todas las minas de tierra dispuestas a lo largo de la costa. Bajo la atenta mirada del sargento Carl Rasmussen (Roland Møller), estos chicos con escasa o nula experiencia vivirán una tensa ruleta rusa, y sufrirán en sus carnes el último y sangriento capítulo que le queda a la guerra.

Valoración: 7,609.


FICHA


Título Original: Under sandet.
Director: Martin Zandvliet.
Guionista: Martin Zandvliet.
Reparto: Louis Hofmann, Roland Møller, Mikkel Boe Følsgaard, Joel Basman, Laura Bro, Leon Seidel, Oskar Bökelmann, Karl Alexander Seidel, Mads Riisom, Zoe Zandvliet, Emil Belton.
Productores: Malte Grunert, Mikael Chr. Rieks.
Música: Sune Martin.
Fotografía: Camilla Hjelm.
Montaje: Per Sandholt, Molly Marlene Stensgaard.
Países Participantes: Dinamarca, Alemania.
Año de Producción: 2015.
Duración: 100 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Bélica, Drama.
Estreno (España): 10 de marzo de 2017.
DVD (Venta): 29 de agosto 2017.
Distribuidora (España): Sherlock Films.
Espectadores (España): 12.872.
Recaudación (España): 69.706,89 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 58 / 73.


CRÍTICA


15-03-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Terreno minado

Se estrenan al mismo tiempo dos películas bélicas, Land of Mine. Bajo la arena y Zona Hostil (Adolfo Martínez Pérez, 2017), aunque traten argumentos diferentes. La primera se enmarca en Dinamarca, al término de la Segunda Guerra Mundial, cuando un pelotón de bisoños prisioneros de guerra alemanes son obligados a limpiar de minas las playas de un país que la Wehrmacht había invadido el 8 de abril de 1940. Sin embargo, lo fundamental en esta ocasión es la forma de abordar el espinoso tema de los crímenes de guerra, presente con relativa frecuencia en películas adscritas al mismo género.

El realizador danés Martin Zandvliet nos ofrece ahora un interesante filme revisionista, resuelto con sobria estética semidocumental, conforme asistimos a la tragedia vivida por unos sacrificados soldados germanos, cuyo mayor delito fue obedecer órdenes. Y es aquí donde puede abrirse un encendido debate, en el sentido de que, a partir de la II Guerra Mundial, no existe una obligación legal de cumplir órdenes que impliquen crímenes contra la humanidad. Tened en cuenta que hasta dicha conflagración la obediencia jerárquica se reconocía como eximente sin mayores problemas.

Land of Mine. Bajo la arena pone en la picota la ejecución de órdenes que transforman a millones de seres en esclavos de una minoría y hace de esta minoría el esclavo de su propio poder. Tragedia que nos remite a los abyectos asesinatos perpetrados por el Daesh con esa pobre gente cubierta con vestimentas de color naranja, televisados en directo. Al tiempo, el filme denuncia el silencio del Ejército y de los políticos daneses con respecto al Convenio de Ginebra sobre el trato a los prisioneros de guerra. Lo cual nos lleva a constatar cómo a menudo es inútil protestar o denunciar acciones revanchistas. Así que no queda más remedio que mirar dentro de nosotros los estragos de la intolerancia, el odio y la venganza.



24-08-2017 – JOSU EGUREN

La cara amable del ogro

Un contingente de soldados alemanes hambrientos y desarmados desfila pegado al arcén de una carretera danesa. Hace semanas que Hitler se suicidó en el búnker de la Cancillería junto a Eva Braun pero la rendición que significó el final de la guerra en el teatro de operaciones europeo también marcó el inicio del calvario para miles de aquellos soldados adolescentes que entraron a servir en la Wehrmacht en los estertores del Tercer Reich. Mientras caminan son golpeados y abusados salvajemente por un sargento aliado hacia el que la cámara no muestra el menor signo de empatía. El espectador conoce los hechos previos y sus posibles motivaciones pero no existen indicios de comprensión o equidistancia que contextualicen tamaña brutalidad. Así es como Martin Zandvliet introduce un episodio histórico casi desconocido: el de los jóvenes soldados alemanes que fueron obligados a peinar los campos de minas plantados por los nazis en las playas danesas en previsión de una contraofensiva de las tropas aliadas.

La tortura psicológica que planea sobre la rutina de la desactivación de explosivos es un elemento que Zandvliet administra para densificar la atmósfera que respiran sus personajes, chicos con sueños y aspiraciones mundanas tutelados por un militar danés con el que establecen una enfermiza relación paterno-filial. Zandivliet no se plantea indagar en las repercusiones morales que derivan de su idílico retrato del ogro nazi representado por muchachos de corte y modales intachables, llegando al extremo de redimirlos en dos de las secuencias más arteras y cuestionables de las que tiene memoria el cine contemporáneo (en la segunda no titubea a la hora de implicar emocionalmente al espectador mediante la manipulación del punto de vista). Una apuesta segura para ganarse el favor del público que no haya hojeado 'Soldados del Tercer Reich: Testimonios de lucha, muerte y crimen', de Sönke Neitzel y Harald Welzer.