El balcón de las mujeres (2016)

Cartel oficial español: El balcón de las mujeres (2016)
En la sinagoga de una comunidad ortodoxa de Jerusalén ocurre un terrible accidente. El balcón desde el que las mujeres presencian las celebraciones religiosas se derrumba, dejando a la esposa del rabino en coma y a su marido en estado de shock. Un sustituto llega para salvar a los feligreses tras el suceso, pero no tardará en descubrirse como un hombre conservador y misógino. Esto hará que las mujeres se pongan en pie de guerra, aunque eso suponga enfrentarse a los hombres de la congregación.

Valoración: 6,473.


TRÁILER DE LA PELÍCULA


FICHA

Título Original: Ismach Hatani.
Director: Emil Ben-Shimon.
Guionista: Shlomit Nehama.
Reparto: Evelin Hagoel, Igal Naor, Herzl Tobey, Avraham Aviv Alush, Yafit Assulin, Orna Banai, Einat Saruf, Itzik Cohen, Sharon Elimelech, Haim Zanati.
Productores: Leon Edery, Moshe Edery, Osnat Handelsman-Keren, Talia Kleinhendler.
Música: Ahuva Ozeri.
Fotografía: Ziv Berkovich.
Montaje: Einat Glaser-Zarhin.
Nacionalidad: Israel.
Año de Producción: 2016.
Duración: 100 minutos.
Calificación por Edades: Apta para todos los públicos.
Género: Comedia.
Estreno (España): 17 de marzo de 2017.
DVD (Venta): 23 de agosto de 2017.
Distribuidora (España): Festival Films.
Espectadores (España): 13.185.
Recaudación (España): 77.232,95 €.
Visitas: 1.
Popularidad: 42 / 905.

Fotograma de la película: El balcón de las mujeres (2016)

CRÍTICA

21-03-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Rebelión en la sinagoga

El hecho de que "El balcón de las mujeres" sea una película enmarcada en Jerusalén, la ciudad sagrada de los 70 nombres, añade caché a esta modesta comedia con ribetes dramáticos, protagonizada por mujeres rebeldes, dispuestas a recuperar su espacio vital en la vieja sinagoga del barrio donde viven. Y, desde luego, en la 'ópera prima' del director Emil Ben-Shimon, es muy fácil empatizar con todas ellas, incluidas Zion, Etti, Tikva, Margalit, Yaffa y Ora, a las que dan voz y voto actrices desconocidas por estos pagos, pero muy identificadas con sus respectivos papeles.

En la premisa argumental figura asimismo un parlanchín rabino ortodoxo, encargado de censurar cuantas reivindicaciones proponen las protagonistas de la historia. Una escenografía sin grandes alharacas vertebra las imágenes de la película, donde lo más potable reside en la descripción de la milenaria Yerushalayim que, como todas las grandes urbes del mundo, se nos muestra aquí como un rico microcosmos, así como la capital natural de Tierra Santa. Una metrópolis incendiada por la luz, a veces enloquecida, pero en la que el visitante siempre debe dejarse arrastrar por su centelleante belleza.

Por otra parte, en la bienintencionada trama parece coexistir una disolución de fronteras, pues hay una misma moral, una idéntica visión -entre amable y amarga de Israel y de su sueño eterno-, pero en la que descubrimos un inequívoco amor por los personajes, por sus sueños e ilusiones, pero sin apenas espíritu crítico. Vamos, que el debutante realizador Emil Ben-Shimon se ha estrenado en la dirección proponiendo un enredo de poca entidad, capaz de romper una lanza, eso sí, en defensa de las mujeres del filme, conscientes de que, en la actual democracia de enjambre, la maledicencia las puede destruir hasta la raíz si dejan que cada ofensa vaya directa al corazón.

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