El guardián invisible (2017)

Cartel: El guardián invisible (2017)
En los márgenes del río Baztán, en el valle de Navarra, aparece el cuerpo desnudo de una joven. Las circunstancias en las que se encuentra indican que este crimen podría estar relacionado con un asesinato perpetrado un mes antes. Para desentrañar el enigma, la inspectora Amaia Salazar (Marta Etura) se traslada al pueblo de Elizondo, su localidad natal, cercana al suceso y donde no sólo tendrá que lidiar con las complicaciones del caso, sino también con los fantasmas por los que no ha querido volver hasta ahora.

Valoración: 6,174.

TRÁILER DE LA PELÍCULA


FICHA

Título Original: El guardián invisible.
Director: Fernando González Molina.
Guionista: Luiso Berdejo.
Reparto: Elvira Mínguez, Marta Etura, Francesc Orella, Itziar Aizpuru, Mikel Losada, Carlos Librado, Paco Tous, Susi Sánchez, Miquel Fernández, Ramón Barea.
Productores: Mercedes Gamero, Adrián Guerra, Peter Nadermann, Núria Valls.
Música: Fernando Velázquez.
Fotografía: Flavio Martínez Labiano.
Montaje: Verónica Callón.
Nacionalidad: España.
Año de Producción: 2017.
Duración: 129 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Thriller.
Estreno (España): 3 de marzo de 2017.
DVD (Venta): 19 de julio de 2017.
Distribuidora (España): DeAPlaneta.
Espectadores (España): 559.851.
Recaudación (España): 3.410.568,19 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 100 / 865.

Fotograma: El guardián invisible (2017)

CRÍTICA

05-03-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

La mano que aprieta

Con "El guardián invisible" estamos ante la primera entrega cinematográfica de una popular trilogía literaria, enmarcada en el navarro valle del Baztan. El realizador pamplonés Fernando González Molina nos embarca en una intriga criminal, marcada por dos elementos fundamentales: el matriarcado familiar y las visiones fantasmagóricas de una mitología con connotaciones religiosas. Lo cual da paso a un 'thriller' repleto de fiambres, protagonizado por un tremebundo maníaco asesino, tan escurridizo como las anguilas que habitan en las revueltas aguas del río Bidasoa, en la señorial localidad de Elizondo.

Tras el éxito taquillero de "Palmeras en la nieve" (2015), su máximo responsable intenta ahora un arriesgado salto sin red. Y se la pega, no por lo que podía esperarse de la novela en que se basa -sospechosamente similar a otros éxitos literarios del mismo estilo-, sino porque no hay absolutamente nada nuevo desde un punto de vista estrictamente cinematográfico, en relación con tramas urdidas en torno a enigmáticos psicópatas. De ahí que quede eliminada por completo cualquier posibilidad de sorpresa, sentido del horror y, por supuesto, suspense.

Cuando un asesino en serie pone en marcha la sierra mecánica, estrangula o empuña el cuchillo y lo hunde con rostro de placer indescriptible en una carne aterrada de miedo, cree que no es otro que el libre albedrío el que decide sus actos; pero, a poco que se escarbara en su pasado y se enfrentara con sus verdaderas emociones, se daría cuenta de que es otra mano, invisible y harto conocida, la que mueve los hilos de la marioneta que siempre ha sido: la mano de una infancia siniestra y desgraciada, privada de afectos. Con "El guardián invisible" se ha perdido una ocasión que ni pintada para ahondar en dichos sujetos, así como en la vertiente antropológica vasca, tan sabiamente documentada por José Miguel de Barandiarán.