John Wick: Pacto de sangre (2017)

John Wick: Pacto de sangre (2017)

Alejado para siempre de su antigua vida como asesino a sueldo, John Wick (Keanu Reeves) se ve obligado a abandonar su retiro para ayudar a un antiguo socio a hacerse con el control de una siniestra asociación internacional de sicarios. Para respetar el pacto de sangre que tiene con él y cumplir con este trabajo para volver a su nueva y, casi siempre, pacífica vida, John se trasladará hasta Roma, donde pondrá su vida en peligro mientras enfrenta a algunos de los profesionales de la muerte más letales del mundo.

Valoración: 5,095.

TRÁILER DE LA PELÍCULA



FICHA

Título Original: John Wick: Chapter 2.
Director: Chad Stahelski.
Guionista: Derek Kolstad.
Reparto: Keanu Reeves, John Leguizamo, Bridget Moynahan, Ian McShane, Laurence Fishburne, Ruby Rose, Common, Riccardo Scamarcio, Lance Reddick, Peter Stormare, Claudia Gerini.
Productores: Basil Iwanyk, Erica Lee.
Música: Tyler Bates, Joel J. Richard.
Fotografía: Dan Laustsen.
Montaje: Evan Schiff.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Año de Producción: 2017.
Duración: 122 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 18 años.
Género: Acción, Thriller.
Estreno (España): 21 de abril de 2017.
DVD (Venta): 23 de agosto de 2017.
Distribuidora (España): eOne Films Spain.
Espectadores (España): 215.911.
Recaudación (España): 1.213.696,14 €.

John Wick: Pacto de sangre (2017)

CRÍTICA

22-04-2017 – JOSU EGUREN

Mil maneras de matar o morir

Sin el concurso de su compañero de armas David Leitch, que abandonó esta incipiente saga para dirigir a Charlize Theron ("Atomic Blonde", 2017) en lo que se anticipa como la versión feminizada del personaje al que da vida Keanu Reeves ("The Neon Demon", 2016). Chad Stahelski coreografía la secuela de un 'actioner' de violencia hiper estilizada del que se han depurado al máximo los amagos de gravedad que humanizan a personajes como el ya célebre Bryan Mills ("Venganza", 2008).

De mirada gélida y movimientos perfectamente automatizados, John Wick representa la evolución trágica y posmoderna del clásico pistolero retirado que vuelve a la acción para reclamar un tributo sangriento sobre el escenario de un western urbano regido por la leyes físicas del 'slapstick', que es el género en el que Stahelski se enmarca explícitamente mediante una secuencia homenaje a "El moderno Sherlock Holmes" (1924), de Buster Keaton.

Ubicado estilísticamente en unas coordenadas tan concretas pero haciendo del texto firmado por el guionista Derek Kolstad un pasaporte a la abstracción abierto a sesudas lecturas políticas para los espectadores que no entren en el desenfrenado intercambio de golpes, tiros a quemarropa y aberraciones espaciales con las que disfruta Stahelski, John Wick camina hacia un horizonte legendario flanqueado por (anti)héroes de la talla de Shane, Jeff Costello y William Munny.

Pocos podían imaginar que a estas alturas Keanu Reeves clavaría su mejor personaje con una interpretación de mínimos que apela a la empatía mediante un simulacro de rigor y ascetismo al que le incorpora ese poso de tristeza autobiográfica. Parafraseando al poeta Juan Ramón Jiménez: «Estoy triste, y mis ojos no lloran y no quiero los besos de nadie; mi mirada serena se pierde en el fondo callado del parque.» Ése es John Wick.