Negación (2016)



Tras publicar su libro sobre la negación del Holocausto, la profesora estadounidense Deborah Lipstadt (Rachel Weisz) recibe una demanda por difamación de David Irving (Timothy Spall), un conocido escritor de la II Guerra Mundial. Según las leyes británicas, Lipstadt es culpable hasta que se demuestre lo contrario, por lo que junto a sus abogados iniciará una desconcertarte estrategia para defenderse a sí misma y demostrar que el Holocausto tuvo lugar sin llegar a citar a declarar a ningún superviviente de la barbarie.

Valoración: 6,386.


FICHA


Título Original: Denial.
Director: Mick Jackson.
Guionista: David Hare.
Reparto: Rachel Weisz, Timothy Spall, Alex Jennings, Tom Wilkinson, Andrew Scott, Caren Pistorius, Jack Lowden, Mark Gatiss, Harriet Walter, John Sessions, Basil Eidenbenz.
Productores: Gary Foster, Russ Krasnoff.
Música: Howard Shore.
Fotografía: Haris Zambarloukos.
Montaje: Justine Wright.
Países Participantes: Reino Unido, Estados Unidos.
Año de Producción: 2016.
Duración: 110 minutos.
Calificación por Edades: Apta para todos los públicos.
Género: Drama, Biográfica.
Estreno (España): 12 de abril de 2017.
DVD (Venta): 18 de agosto de 2017.
Distribuidora (España): eOne Films Spain.
Espectadores (España): 68.117.
Recaudación (España): 407.686,26 €.
Páginas Vistas: 0.
Popularidad: 61 / 92.


CRÍTICA


25-04-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Toda la verdad

El dramaturgo inglés David Hare ('Vía Dolorosa') y el acreditado director Mick Jackson (El guardaespaldas, 1992) son los artífices de Negación, película centrada en el duelo judicial de dos historiadores sobre la veracidad del Holocausto: el derrotado periodista David Irving (máximo exponente de los negacionistas británicos) y la escritora demócrata norteamericana Deborah E. Lipstadt. Desde luego, no puede ser más oportuno este drama histórico, basado en hechos reales, planteado y resuelto a modo de alegato contra los que niegan la mayor barbarie perpetrada por el género humano en toda su historia.

Una película que al menos logra comunicar al espectador la alienación mental de gran parte de la Alemania nazi, la locura colectiva de un régimen que hizo del crimen una vocación. Algo ya demostrado en los juicios de Nuremberg, reflejados asimismo en ¿Vencedores o vencidos? (1961), de Stanley Kramer. En Negación los efectismos brillan por su ausencia, al tiempo que pone en la picota la demagogia de David Irving: un sujeto más reacio a la verdad que Mahoma al tocino. Lo cual da paso a una intensa diatriba sobre el horror del sistema nazi y sus funestas consecuencias, que todavía hoy perduran.

De alguna forma, la película de Jackson exhuma el espectro nazi de una Europa harta de élites corruptas, cada vez más obsesionada con la búsqueda de mesías salvadores. Y, desde un punto de vista estrictamente cinematográfico, el filme no recurre a las imágenes de archivo, ni a la vertiente documental a la hora de demostrar su tesis, sino que se centra en la enconada diatriba judicial. Sea como sea, al público interesado en dicha catástrofe le sugiero ver Noche y niebla (Alain Resnais, 1956), riguroso documental sobre los campos de exterminio y sus consecuencias, que legó a la posteridad un testimonio atroz, a través de imágenes que producen vértigo y náuseas.



01-09-2017 – JOSU EGUREN

No profanar el sueño de los muertos

Cómo enfrentarse a una película que ni tan siquiera debería haber visto la luz y cuya mera existencia contradice las tesis de Deborah E. Lipstadt, la historiadora americana que tuvo que hacer frente a una querella por difamación interpuesta por el negacionista del Holocausto David Irving. Enredarse en batallas dialécticas con escoria humana como Irving, David Hoggan o Robert Faurisson es participar de un juego en el que es imposible ganar, y así lo expresa la propia Lipstadt por boca de Rachel Weisz (La luz entre los océanos, Derek Cianfrance, 2016) antes de su primer cara a cara con uno de los mayores cómplices de las argumentaciones exculpatorias tejidas por los intelectuales pro-nazis.

Una búsqueda superficial por los canales de YouTube revela que el negacionismo sigue aún tan vigente como tras el fallo que puso fin el caso Irving contra Lipstadt en el año 2000, y que sirve incluso como fuente de retroalimentación para las teorías de falsa bandera que causan furor en los subforos ultraderechistas de redes sociales tipo Reddit. Así las cosas, el 'reenactment' de las audiencias de un juicio que ya fue sometido a un sensacionalista escrutinio mediático aporta muy poco al espectador-historiador, y prácticamente nada al público con mono de las socorridas investigaciones 'praeiudicium' que en el caso de Negación declinan lo espectacular para cargar su suerte en parlamentos pseudo lacrimógenos.

Parafraseando con academicismo las imágenes de Noche y niebla (1956), de Alain Resnais, Jackson viaja con el reparto al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau para desmontar los mitos y leyendas alentados por los negacionistas. La secuencia hace amago de suscribir una poética del exterminio que se concreta en un plano en el que los cuerpos sin vida de cientos de judíos asesinados se funden con la cara de Rachel Weisz. Es la victoria del enemigo que obliga a Jackson a profanar el sueño de los muertos para desmontar las mentiras de un racista y anitsemita al que nunca debió cederle la palabra.