Últimos días en La Habana (2017)

Últimos días en La Habana (2017)

En el corazón de La Habana vive Miguel (Patricio Wood), un hombre de 45 años que sueña con marcharse a Nueva York y que, mientras espera un visado que nunca llega, se gana la vida como lavaplatos. Es asexual, negativo y oscuro, todo lo contrario que su amigo Diego (Jorge Martínez), que pasa sus días postrado en la cama a causa del SIDA, pero que desde ahí libera toda su energía positiva. Entre ambos existe un vínculo contradictorio e indestructible, una relación en la que sólo ellos conocen los secretos de un pasado compartido.

Valoración: 6,725.

TRÁILER DE LA PELÍCULA



FICHA

Título Original: Últimos días en La Habana.
Director: Fernando Pérez.
Guionistas: Fernando Pérez, Abel Rodríguez.
Reparto: Patricio Wood, Jorge Martínez, Yailene Sierra, Gabriela Ramos, Coralita Veloz, Carmen Solar, Cristian Jesús, Ana Gloria Buduen.
Productores: Danilo León, José María Morales.
Música:
Fotografía: Raúl Pérez Ureta.
Montaje: Sergio Sanus.
Nacionalidad: Cuba, España.
Año de Producción: 2017.
Duración: 93 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Drama.
Estreno (España): 7 de abril de 2017.
DVD (Venta): 26 de julio de 2017.
Distribuidora (España): Wanda Visión.
Espectadores (España): 6.803.
Recaudación (España): 38.412,08 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 15 / 23.

Últimos días en La Habana (2017)

CRÍTICA

12-04-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Crepúsculo cubano

Un homosexual moribundo y un hombre deseoso de emigrar a Estados Unidos son los protagonistas de este drama de la vida cotidiana, enmarcado en esa vieja dama que es La Habana. Son dos amigos de toda la vida, aunque de carácter e ideales distintos, decepcionados por lo que ha significado para la bendita tierra del escritor José Martí ('Amor con amor se paga') la revolución castrista. Y, si bien el argumento de "Últimos días en La Habana" recuerda en buena medida al de "Fresa y chocolate" (1993), el resultado final es una película mucho más amarga.

Conviene precisar que estamos ante una mirada extraordinariamente lúcida, que no tiene nada que ver con los aspectos turísticos al uso, ya que nos muestra una ciudad decrépita, en la que, sin embargo, es posible descubrir esta maravillosa pintada en un desconchado muro, cerca del malecón: «Sin tu amor no soy nada». Se trata de una forma tan buena como cualquier otra de reflejar los sentimientos de los habitantes de esa gran urbe, al son del ritmo y las melodías originales de la isla caribeña, junto a su inimitable capacidad para 'inventar'.

Realzado por un excelente reparto, en el que la joven actriz Gabriela Ramos nos ofrece un diálogo final capaz de cortar la respiración, "Últimos días en La Habana" es un filme crepuscular, encaminado a desgobernar los encorsetados preceptos políticos y sociales. Porque estamos ante un esfuerzo creativo de esencia orgullosa, que no acepta la tutela del Estado, ni de ningún tipo de certificado ideológico. Su soberanía creativa rechaza árbitros tiránicos y censuras odiosas, para extraer toda su verdad. Una película, en suma, que contrapone la esperanza a la desesperación, a través de las miradas, diferentes pero complementarias, de dos seres humanos, impulsados por un sentimiento tan puro como el de un niño y tan inmenso como el mar.