El bebé jefazo (2017)

El bebé jefazo (2017)

Tim es un niño de 7 años que tiene una imaginación desbordante. Un día, llega a casa un peculiar bebé que, en lugar de chupete y pañales, lleva traje y corbata y porta un maletín. La rivalidad que surge entre ambos pronto queda a un lado cuando Tim descubre que el pequeño es en realidad un espía en una misión supersecreta y que él es el único que puede ayudarle a llevarla a cabo. Juntos estos diminutos socios vivirán una estrafalaria aventura que incluye una épica batalla entre mascotas y niños.

Valoración: 6,658.

El bebé jefazo (2017)

FICHA

Título Original: The Boss Baby.
Director: Tom McGrath.
Guionista: Michael Mccullers.
Reparto: Animación.
Productor: Ramsey Ann Naito.
Música: Steve Mazzaro, Hans Zimmer.
Fotografía: Animación.
Montaje: James Ryan.
País Participante: Estados Unidos.
Año de Producción: 2017.
Duración: 97 minutos.
Calificación por Edades: Apta para todos los públicos.
Género: Animación, Comedia, Infantil.
Estreno (España): 12 de abril de 2017.
DVD (Venta): 2 de agosto de 2017.
Distribuidora (España): 20th Century FOX España.
Espectadores (España): 2.386.364.
Recaudación (España): 13.272.856,44 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 77 / 93.

El bebé jefazo (2017)

CRÍTICA

08-05-2017 – JOSU EGUREN

Mira quiénes hablan

Exprimiendo una paradoja mil veces contrastada en su eficacia, la que consiste en incorporar gestos y expresiones propias de un personaje adulto en el cuerpo de un recién nacido -véase Baby Herman en "¿Quién engañó a Rogger Rabbit?" (Robert Zemeckis, 1988), sin ir muy lejos-, la adaptación "El bebé jefazo" a cargo de Tom McGrath abunda en las ideas del libro homónimo de la escritora e ilustradora Marla Frazee aderezándolas con un trazo que si bien se aleja del original termina revelándose como un medio más efectivo para dinamizar una serie de aventuras en las que predomina el slapstick.

Al igual que Nicholas Stoller en "Cigüeñas" (2016), con la que comparte textos y subtextos familiares y conciliadores, "El bebé jefazo" recupera del imaginario clásico de los años 40 y 50 la idea del cielo como una factoría de niños fabricados en serie, que son adjudicados a sus respectivas familias destinatarias tras un exhaustivo y riguroso proceso de selección. Un fallo en esta cadena de montaje, teñida de ideología conservadora, dará lugar a un conjunto de peripecias en las que el eje dramático son las maniobras de aproximación entre un niño preadolescente y su hermano postizo, mitad bebé-mitad tiburón de los negocios y alto ejecutivo en una empresa secreta de lactantes que opera a la sombra de unos adultos ensimismados con la sociedad de consumo.

Sin alcanzar la brillantez de su infravalorada "Megamind" (2010), McGrath administra con esmero y soltura un buen repertorio de gags que se manifiestan con especial eficacia en una secuencia de persecución que mide a la pareja protagonista con el peor de los esbirros del supervillano. A partir de ese instante la película decrece en su ritmo pero aún se guarda en la recámara un par de salvas que la sitúan por encima de la media de DreamWorks.

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