Noche de venganza (2017)

Noche de venganza (2017)

Los policías de Las Vegas Vincent Downs (Jamie Foxx) y su compañero Sean (T.I.) roban un cargamento de cocaína que iba destinado a Rubino (Dermot Mulroney), un traficante de drogas y director de un casino en la ciudad del pecado. El narcotraficante, como represalia, decide secuestrar al hijo de Vincent. En sólo una noche, este policía corrupto deberá confiar en sus amplios conocimientos de la calle para rescatarlo y llevar a los culpables ante la justicia mientras intenta esquivar a una persistente investigadora de asuntos internos.

Valoración: 5,823.

TRÁILER DE LA PELÍCULA



FICHA

Título Original: Sleepless.
Director: Baran bo Odar.
Guionista: Andrea Berloff.
Reparto: Dermot Mulroney, Jamie Foxx, Michelle Monaghan, Scoot McNairy, Gabrielle Union, David Harbour, T.I., Tim Connolly, Octavius J. Johnson, Steve Coulter, Drew Sheer, Elijah Everett, Sala Baker.
Productores: Roy Lee, Adam C. Stone.
Música: Michael Kamm.
Fotografía: Mihai Malaimare Jr.
Montaje: Robert Rzesacz.
País Participante: Estados Unidos.
Año de Producción: 2017.
Duración: 95 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Acción, Thriller.
Estreno (España): 5 de mayo de 2017.
DVD (Venta): 6 de septiembre de 2017.
Distribuidora (España): Sony Pictures España.
Espectadores (España): 117.492.
Recaudación (España): 542.847,99 €.

Noche de venganza (2017)

CRÍTICA

06-05-2017 – JOSU EGUREN

Urgencias

Tras un arranque prometedor, en el que la cámara sobrevuela la ciudad de Las Vegas imitando la mirada cenital de "Drive" (Nicolas Winding Refn, 2011), "Noche de venganza" no tarda en acomodarse en la dinámica del movimiento perpetuo que le sirve como método de ocultación de una fragilidad narrativa que se hace flagrante antes de la primera media hora de metraje. La nada que se abre bajo los pies de la película es menos evidente mientras dura el impacto de la banda sonora compuesta por Michael Kamm, el colaborador habitual del suizo Baran Bo Odar, que atrajo la atención de los productores americanos con su ópera prima, "Silencio de hielo" (2010), antes de dar este salto hacia la segunda división de la intrascendencia.

Remake de su homónima francesa (Frédéric Jardin, 2011), en la versión de Bo Odar destaca el afán del director por trufar la planificación con apuntes técnicos que alertan de un formalismo posiblemente inspirado en la filmografía de Michael Mann ("Collateral", 2004). Picados y contrapicados caprichosos y de aliento gélido se alternan con planos de acción y reacción que agilizan el ritmo del relato pero sin llevarlo a ninguna parte, porque toda la impostura dramática del texto se agota en el desinterés y apatía que provocan unos personajes en los que Jamie Foxx y Michelle Monaghan se sienten atrapados.

La historia de un policía corrupto llevado al límite tras un encontronazo con una banda de narcotraficantes que toman como rehén a su único vástago da pie para que Dermot Mulroney y Scoot McNairy saquen punta a unos clichés que llevados al límite habrían hecho de la película un pasatiempo disfrutable. En lugar de eso, Bo Odar elige disfrazar de elegancia lo que pedía tiros a quemarropa y vueltas de tuerca: la prueba del algodón es compararla con "John Wick: Pacto de sangre" (Chad Stahelski, 2017).