Nunca digas su nombre (Bye Bye Man) (2016)

Nunca digas su nombre (Bye Bye Man) (2016)

Elliot, Sasha y John son tres amigos que viven la que debería ser la etapa más emocionante de sus vidas: la universidad. Los tres estudiantes deciden mudarse a una vieja casa fuera del campus en la que gozar de más independencia. Sin embargo, en el lugar reposan los restos de 'Bye Bye Man', una oscura presencia que décadas antes ya aterrorizó a varias víctimas. La fuerza sobrenatural se apoderará de sus miedos, paranoias e inseguridades y llevará a los tres inquilinos a una espiral de puro terror.

Valoración: 5,088.

Nunca digas su nombre (Bye Bye Man) (2016)

FICHA

Título Original: The Bye Bye Man.
Directora: Stacy Title.
Guionista: Jonathan Penner.
Reparto: Faye Dunaway, Carrie-Anne Moss, Douglas Smith, Lucien Laviscount, Cressida Bonas, Doug Jones, Michael Trucco, Cleo King, Leigh Whannell, Erica Tremblay, Jenna Kanell, Keelin Woodell.
Productores: Simon Horsman, Trevor Macy, Jeffrey Soros.
Música: The Newton Brothers.
Fotografía: James Kniest.
Montaje: Ken Blackwell.
País Participante: Estados Unidos.
Año de Producción: 2016.
Duración: 96 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Terror, Suspense.
Estreno (España): 5 de mayo de 2017.
DVD (Venta): 4 de octubre de 2017.
Distribuidora (España): Diamond Films España.
Espectadores (España): 137.221.
Recaudación (España): 614.804,78 €.

Nunca digas su nombre (Bye Bye Man) (2016)

CRÍTICA

11-05-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Malas vibraciones

Sospecho que sólo si eres un fan incondicional del género de terror más deslavazado podrás disfrutar con "Nunca digas su nombre". Porque estamos ante el típico subproducto yanqui, que sigue la estela de "Beware the Slenderman" (2016), un exitoso documental terrorífico producido por la cadena televisiva HBO. Por supuesto, un sector del público adolescente es el principal destinatario de este bodrio, enmarcado en la inevitable casona encantada, donde habita un ente maligno, que responde al nombre de Bye Bye Man. Pero, como diría Jack el Destripador, vayamos por partes.

Las malas vibraciones proliferan en la cinta, repleta de jovencitos tontorrones, ambientes estudiantiles y situaciones grotescas, en las que también participa una escamosa vidente, con lo cual los ingenuos colegas que la rodean se ven envueltos en un auténtico rosario de insensateces. Por su parte, un reparto de circunstancias se muestra incapaz de infundir alma, vida y corazón a sus insustanciales personajes. A partir de ahí, alguna que otra inesperada sorpresa cumple de alguna manera con las exigencias del tinglado, en un conjunto del que, en líneas generales, conviene huir como la peste.

Para colmo de males, el rigor ético y estético brilla por su ausencia, al tiempo que algunos diálogos cantan más de la cuenta, entre los que figura esta ridícula afirmación: «Las chicas que llevan sombrero están locas». En fin, no hay más cera que la que arde en "Nunca digas su nombre", escorado a un naufragio total. No hay argumento, ni golpes de efecto realmente aterradores, ni situaciones verdaderamente interesantes, ni homenajes a otros títulos del mismo estilo, ni nada de nada. Sólo un malévolo sujeto dispuesto a saltar a las primeras de cambio sobre los confiados protagonistas. Así pues, estamos ante varias negaciones a la vez, la negación del cine y hasta de la dignidad de quien pretende su goce.

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