Z, la ciudad perdida (2016)



Tras participar en una expedición en Bolivia, Percy Fawcett (Charlie Hunnam) accede a embarcarse en otra aún más remota, en la que satisfacer su fascinación por la jungla a pesar de alejarse de su familia durante varios años. En su regreso a Inglaterra, cuenta a la comunidad científica sus hallazgos de vestigios de civilizaciones perdidas, que apuntan a la existencia de una misteriosa ciudad. Convertido en el hazmerreír de sus colegas, Percy se embarca junto a su hijo en un último viaje al corazón del Amazonas.

Valoración: 6,229.


FICHA


Título Original: The Lost City of Z.
Director: James Gray.
Guionista: James Gray.
Reparto: Tom Holland, Sienna Miller, Robert Pattinson, Charlie Hunnam, Angus Macfadyen, Harry Melling, Daniel Huttlestone, Ian McDiarmid, Edward Ashley, Johann Myers.
Productores: Dede Gardner, James Gray, Dale Armin Johnson, Anthony Katagas, Jeremy Kleiner.
Música: Christopher Spelman.
Fotografía: Darius Khondji.
Montaje: John Axelrad, Lee Haugen.
País Participante: Estados Unidos.
Año de Producción: 2016.
Duración: 141 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Aventuras, Acción, Biográfica, Drama.
Estreno (España): 5 de mayo de 2017.
DVD (Venta): 6 de septiembre de 2017.
Distribuidora (España): eOne Films Spain.
Espectadores (España): 322.562.
Recaudación (España): 1.620.486,00 €.


CRÍTICA


07-05-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Ave del paraíso

Con Z, la ciudad perdida estamos ante una de las sorpresas más llamativas de la temporada, por cuanto se trata de una original película de aventuras, ambientada en la lujuriosa selva del Amazonas. Su protagonista es un joven cartógrafo, hechizado por la vida salvaje, que le llevará al descubrimiento del sentido de la vida. Sugestivo punto de partida, resuelto por el inspirado realizador James Gray (La noche es nuestra, 2007) con cámara de entomólogo, a la hora de desentrañar los secretos de una arcana civilización, situada en los confines del mundo.

La primera virtud del filme radica en la estructura de un guión modélico, basado en la biografía del militar y geógrafo británico Percival H. Fawcett y su misteriosa desaparición en plena Amazonia, allá por 1925. Se trata de una naturaleza virgen, captada por los aquilatados fotogramas del singular camarógrafo Darius Khondji (Seven, David Fincher, 1995): hedor de putrefacción junto a perfume de éxtasis. A partir de ahí, la vertiente poética cuenta mucho en el desarrollo de la historia, así como los acentos líricos, las acciones épicas y los ribetes metafísicos. Desde luego, los adictos al cine-sonajero que busquen por otra parte.

Porque en Z, la ciudad perdida se describe una suerte de quijotesca búsqueda del paraíso, que a veces puede convertirse en un auténtico infierno. Paso a paso, conforme Percy se interna río arriba, en la amenazadora maleza, comprendemos las razones de su arriesgada empresa, despojada de todo límite y cortapisa. Porque el intruso Percy atesora pasión y coraje, tiene creencias, fe indomable y firmes convicciones. Hay siempre en él una nota vibrante de rebeldía, al tiempo que deja entrever el rostro de una verdad oculta. El director, afortunadamente, no exige al espectador una interpretación moral. Pero, ¿pudo escuchar el noble Percy allá, en lo más profundo de la espesura, una voz que no fuera suya...?



07-09-2017 – JOSU EGUREN

El Dorado

Nadie sabe a ciencia cierta si el militar y arqueólogo británico Percy Fawcett fue devorado por los caníbales, si llegó a fundar una comuna en la Amazonia, o si el relato oral sobre sus últimos días en la selva debe o no formar parte de la brumosa atmósfera de ficción que envuelve a uno de los personajes más fascinantes de la historiografía expedicionaria. Lo que se puede afirmar de manera definitiva por las obras de Arthur Conan Doyle ('El mundo perdido') y H. Rider Haggard ('Las minas del rey Salomón'), escritores y amigos de un hombre que, como Antonio Berrio, Lope de Aguirre y Walter Raleigh, vivió y murió poseído por el mito de El Dorado.

Puestos a elegir a un autor a la altura del lirismo que invoca la figura de Fawcett, nadie tan apropiado como James Gray (El sueño de Ellis, 2013) para relatar la obsesión que le impulsó a adentrarse en lo desconocido en busca de una civilización prehistórica. Sin Joaquin Phoenix (Two Lovers, 2008), pero con unos espléndidos Charlie Hunnam (La cumbre escarlata, Guillermo del Toro, 2015) y Robert Pattinson (Life, Anton Corbijn, 2015), que se disuelven en los perfiles de Fawcett y su mano derecha en una paradójica fusión de rictus clásicos y contemporánea indignación psicológica. Gray penetra el corazón de las tinieblas siguiendo la estela de cineastas como John Huston (inevitable la referencia a El tesoro de Sierra Madre), aunque los hermosos encadenados que adornan el montaje de la película inducen al espectador a un estado de misticismo que emparenta con la filmografía de Peter Weir.

Sin agitar la promesa de un descubrimiento revelador al final del camino, Gray concentra el poder de seducción de Z, la ciudad perdida en la belleza de unas imágenes que se sublima en la portentosa escena en la que la mujer de Fawcett desciende las escaleras de una mansión victoriana para adentrarse en una jungla de ensoñación.