Señor, dame paciencia (2017)


Gregorio (Jordi Sánchez) es un banquero de ideas conservadoras y forofo del Real Madrid. Un día, su mujer fallece repentinamente, y él se ve obligado a cumplir su última voluntad: viajar junto a sus hijos y sus parejas hasta Sanlúcar de Barrameda para esparcir sus cenizas en el Guadalquivir. En el viaje se encontrará con los novios de sus hijas, un catalán muy culé y un hippie antisistema, y con el de su hijo, al que no ve desde que le confesó ser homosexual y que ahora aparecerá con Eneko (Boré Buika), un vasco-senegalés.

Valoración: 5,497.


FICHA

Título Original: Señor, dame paciencia.
Director: Álvaro Díaz Lorenzo.
Guionista: Álvaro Díaz Lorenzo.
Reparto: Rossy de Palma, Jordi Sánchez, Silvia Alonso, Megan Montaner, Eduardo Casanova, Paco Tous, Boré Buika, Antonio Dechent, David Guapo, Salva Reina, Andrés Velencoso.
Productores: Mercedes Gamero, Mikel Lejarza, José Manuel Lorenzo, Antonio P. Pérez.
Música: Julio de la Rosa.
Fotografía: Valentín Álvarez.
Montaje: Verónica Callón.
País Participante: España.
Año de Producción: 2017.
Duración: 91 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Comedia.
Estreno (España): 16 de junio de 2017.
DVD (Venta): 6 de octubre de 2017.
Distribuidora (España): Warner Bros. Pictures España.
Espectadores (España): 1.109.644.
Recaudación (España): 6.689.260,30 €.
Visitas: 0.
Popularidad (Blog): 10 / 13.
Popularidad (Internet): 4 / 13.


CRÍTICA

22-06-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Qué mal rollo

La relación de un padre con su prole y el viaje que llevan a cabo con el propósito de arreglar sus irreconciliables diferencias es el descacharrante motor de esta burda parodia costumbrista, que pretende conectar con la realidad circundante y se queda en pura filfa. Toda una serie de ramplones sujetos, incluidos un papá carca, un chaval sarasa, su novio vasco, algún que otro catalán de puño cerrado y muchos más conforman una farsa del tres al cuarto, filmada a la brocha gorda por un realizador incapaz de infundir vida a los personajes, al tiempo que ignora el saludable sentido del humor del que siempre hizo gala el inolvidable Luis García Berlanga.

Aquí estamos ante un mal rollo de mucho cuidado, tan vulgar como patético, de manera que la anécdota se desarrolla entre gentes con poca imaginación, una absoluta ausencia del sentido del ridículo y una sempiterna tendencia a la caricatura. Porque "Señor, dame paciencia" intenta seguir la estela de otros exitosos enredos costumbristas, al estilo de "Ocho apellidos vascos" (Emilio Martínez Lázaro, 2014), por si cuela: pues no. Desde luego, la sensibilidad, el buen gusto, la cultura en general brillan por su ausencia. Esa creatividad que no sólo es necesaria, sino que es imprescindible.

Es la llave que enriquece nuestras vidas ya que nos ayuda a entender nuestra existencia con mayor plenitud. No hay sociedad floreciente sin una cultura desarrollada. Por desgracia en España la cultura tiene cada vez menos presencia. Esta pobreza, de la que "Señor, dame paciencia" es una triste muestra, fomenta la falta de criterio propio en las personas, que son las que de verdad corren peligro en el futuro. Así pues, no es de recibo olvidar nuestra doble condición de seres racionales e irracionales, donde el arte, en este segundo apartado, resulta algo esencial. Con subproductos como éste, parece como si la suerte del cine español estuviera echada para mucho tiempo.