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50 primaveras

Fotograma: 50 primaveras

Nunca es demasiado tarde para hacer algo, sobre todo para Aurore Tabort (Agnès Jaoui), una mujer separada que acaba de perder su empleo y recibe la noticia de que va a ser abuela. A sus 50 años su vida parece estar congelada, pero un día se encuentra con un antiguo amor de su juventud. Esta reunión produce un cambio en Aurore, que se niega a admitir que esa podría ser la ocasión perfecta para empezar una nueva vida. ¿Conseguirá dejar atrás su orgullo y darse a sí misma una última oportunidad?

Tráiler.

Valoración: 6,124.

Fotograma: 50 primaveras

FICHA

Título Original: Aurore.
Directora: Blandine Lenoir.
Guionistas: Jean-Luc Gaget, Blandine Lenoir.
Reparto: Agnès Jaoui, Pascale Arbillot, Samir Guesmi, Thibault de Montalembert, Sarah Suco, Lou Roy-Lecollinet, Eric Viellard, Nicolas Chupin, Rachel Farmane.
Productores: Fabrice Goldstein, Antoine Rein.
Música: Bertrand Belin.
Fotografía: Pierre Milon.
Montaje: Stéphanie Araud.
País Participante: Francia.
Año de Producción: 2017.
Duración: 89 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 7 años.
Género: Comedia, Drama.
Estreno (España): 28 de julio de 2017.
DVD (Venta): 22 de noviembre de 2017.
Distribuidora (España): Surtsey Films.
Espectadores (España): 80.609.
Recaudación (España): 474.029,40 €.

Fotograma: 50 primaveras

CRÍTICA

29-07-2017 – JOSU EGUREN

Mi lugar en el mundo

Sin ser el centro de la película, pero sí un tema que aparece en la 'soundtrack' de manera recurrente, la letra de 'Ain't Got No, I Got Life', de Nina Simone, sintetiza el momento vital que atraviesa la protagonista del segundo largometraje de la actriz y guionista Blandine Lenoir ("Zouzou", 2012).

Divorciada, incapaz de emanciparse de unas hijas ya adultas que van camino de repetir sus errores, cercada por la menopausia, y atada a un trabajo precario en el que ha de lidiar con las tonterías de un jefe insoportable, Aurora se las arregla para sacar adelante el día a día de una mujer de 50 años que siente cómo su vida se estremece al reencontrarse con un viejo amor de la adolescencia.

En ese punto la película amenaza con convertirse en una comedia romántica de ida y vuelta, una falsa perspectiva que se disipa tras un encadenado de gags con los que Lenoir vuelve a colocar a su Aurora en el centro de una travesía de autodescubrimiento.

El contacto con otras mujeres, en las que el espectador puede intuir el pasado y el futuro del personaje, va cargando el relato de un ideario feminista que se queda expuesto mediante la práctica. Aurora no representa el papel de una 'wonder woman' todopoderosa, pero quiere dejar de ser invisible y encontrar su propio espacio al tiempo que reivindica su derecho al placer sexual al margen de las convenciones formales.

Flanqueada por secundarias de lujo, Agnès Jaoui ocupa con naturalidad y carisma el centro de la escena para insuflar vida a un texto que se contagia de sus experiencias personales. Al final del relato, la comunión entre Agnès y el personaje es tan absoluta que el espectador solo puede responder imitando el gesto de aprobación con el que una de sus hijas reacciona ante la explosión de felicidad de Aurora.

Fotograma: 50 primaveras

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