El último virrey de la India (2017)

Fotograma: El último virrey de la India (2017)

Lord Mountbatten (Hugh Bonneville), bisnieto de la Reina Victoria, asumió el puesto de último Virrey de la India con el encargo de devolver la antigua colonia británica a su pueblo. En el piso de arriba de la sede del gobierno británico vive Mountbatten con su esposa y su hija, mientras que abajo viven sus 500 esclavos hindúes, musulmanes y sij con sus propias historias y amores imposibles, que se verán atrapados en medio del cataclismo final de 1947, cuando después de 300 años, el imperio británico desapareció.

Valoración: 6,300.

Fotograma: El último virrey de la India (2017)

FICHA

Título Original: Viceroy's House.
Directora: Gurinder Chadha.
Guionistas: Paul Mayeda Berges, Moira Buffini, Gurinder Chadha.
Reparto: Michael Gambon, Gillian Anderson, Hugh Bonneville, Manish Dayal, Huma Qureshi, Om Puri, Lily Travers, Simon Callow, Robin Soans, Simon Williams, Roberta Taylor, Terence Harvey.
Productores: Paul Mayeda Berges, Gurinder Chadha, Deepak Nayar.
Música: A.R. Rahman.
Fotografía: Ben Smithard.
Montaje: Valerio Bonelli, Victoria Boydell.
Países Participantes: Reino Unido, India.
Año de Producción: 2017.
Duración: 106 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 7 años.
Género: Drama, Biográfica.
Estreno (España): 21 de julio de 2017.
DVD (Venta): 25 de octubre de 2017.
Distribuidora (España): Wanda Visión.
Espectadores (España): 45.669.
Recaudación (España): 280.934,37 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 72 / 134.

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COMENTARIO

La directora de origen hindú Gurinder Chadha (Quiero ser como Beckham, 2002) revisa la transición entre la India ocupada por los británicos y su liberación en tiempos de Gandhi. La película retrata los acontecimientos políticos a través del día a día del virrey Louis Mountbatten y su mujer Edwina (interpretados por Hugh Bonneville y Gillian Anderson) y de una historia de amor entre Jeet, un joven criado hindú del palacio del virrey (Manish Dayal) y Aalia, su novia musulmana (Huma Qureshi). (Anuario Fotogramas 2018: Mariona Borrull).

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CRÍTICA

23-07-2017 – JOSU EGUREN

Nostalgia del imperio

El espectador que llegue a El último virrey de la India a través de Hugh Bonneville (Paddington, Paul King, 2014) reconocerá en ella una gestión de la Historia en la frecuencia de Downton Abbey (serie de TV), hasta el punto de que el último largometraje de Gurinder Chadha podría haberse constituido en secuela espiritual del exitoso culebrón televisivo de Julian Fellowes. A mediados de la década de los 40, y bajo la presión del movimiento de desobediencia civil liderado por Mahatma Gandhi, el gobierno de Churchill cedió a las presiones independistas iniciando un proceso que culminaría con la institución de la República de la India el 26 de enero de 1950. Chadha se hace testigo del proceso articulando un juego de 'arriba y abajo' en torno a la figura del Lord Mountbatten y su esposa por oposición a los 500 criados al servicio del último virrey de la joya colonial del Imperio, con especial énfasis en una pareja formada por dos jóvenes que soportan las tensiones que llevaron a la India a su desmembramiento.

Los brochazos con los que perfila el símil político-romántico y la tibieza e idealización de un personaje que aparece descrito como el rehén impotente de los intereses de la metrópoli infantilizan una narrativa laxa en sus formas e insidiosamente distraída por el fulgor de lo decadente. Hay más peso simbólico-dramático en el atrezzo que ornamenta los salones del virrey de la India que en los diálogos que intercambian los personajes interpretados por Bonneville y Gillian Anderson (Mi amigo Mr. Morgan, Sandra Nettelbeck, 2013), aunque es posible que entre el público haya quien agradezca el didactismo con el que la Chadha pone cara y ojos a los principales actores de un momento histórico que dejó una profunda huella en el traumático relato familiar de la directora india. Los ejemplos de 55 días en Pekín (Nicholas Ray, 1963) o El último emperador (Bernardo Bertolucci, 1987) no sirven para situar una película que se siente mucho más cómoda en la órbita del folletín televisivo.



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