Emoji: La película (2017)

Emoji: La película (2017)

Oculta tras una aplicación de mensajería instantánea emerge Textópolis, una bulliciosa ciudad en la que conviven los emoticonos a la espera de ser seleccionados por el usuario del teléfono. Todos ellos tienen una única expresión facial, salvo en el caso de Gene, un emoji que nació sin filtro y tiene distintas caras. Con dos amigos, iniciará una alocada app-ventura para poder ser como los demás, y que terminará convirtiéndolos en la única esperanza de Textópolis, amenazada con el borrado total.

Valoración: 3,680.

Emoji: La película (2017)

FICHA

Título Original: The Emoji Movie.
Director: Tony Leondis.
Guionistas: Tony Leondis, Eric Siegel, Mike White.
Reparto: Animación.
Productor: Michelle Raimo.
Música: Patrick Doyle.
Fotografía: Animación.
Montaje: William J. Caparrella.
País Participante: Estados Unidos.
Año de Producción: 2017.
Duración: 86 minutos.
Calificación por Edades: Apta para todos los públicos.
Género: Animación, Aventuras, Comedia, Infantil.
Estreno (España): 11 de agosto de 2017.
DVD (Venta): 6 de diciembre de 2017.
Distribuidora (España): Sony Pictures España.
Espectadores (España): 1.165.107.
Recaudación (España): 6.318.709,06 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 15 / 52.

Emoji: La película (2017)

CRÍTICA

12-08-2017 – JOSU EGUREN

Pictogramas

La ya cansina degradación del modelo Toy Story (John Lasseter, 1995) mediante formulaciones cada vez más torpes y rudimentarias parece haber tocado fondo con Emoji: La película, una oportunidad perdida para indagar en la construcción de la semántica emocional de un sistema comunicativo que a ojos del nativo digital se llena de matices que desbordan los límites del pictograma. En su lugar lo que ofrece Emoji es un viaje al interior de un smartphone en el que los iconos cobran vida para protagonizar una aventura donde un emoji producto de un error del sistema tiene que tratar de descubrir su verdadera identidad.

El simulacro de guion con su retahíla de mensajes de superación es todo palabrería para difuminar un fondo que no tarda en saltar al primer plano; la integración del 'product placement' en el corazón de la película llega así hasta tal punto que las etapas clásicas de los relatos de formación y autoconocimiento han sido sustituidas por llamamientos explícitos a las bondades de las megacorporaciones tecnológicas sin que en el texto florezcan conatos de rebeldía o los animadores se asomen a la sensibilidad kawaii que Rich Moore puso a prueba en ¡Rompe Ralph! (2012).

Huérfana de las voces del reparto original (T.J. Miller, James Corden, Anna Faris...), la versión 0.0 de Emoji hace baza definitiva de la setlist para abstraerse de su falta de imaginación, el último argumento al que se agarran cada vez más películas de animación infantiles, que fían buena parte de su éxito a convertir el patio de butacas en una discoteca improvisada. Un pequeño amago de crítica que se verbaliza a través de la alegre resignación de unos personajes condenados a perpetuarse en sus arquetipos es todo lo que da de sí el primer largometraje dirigido por Anthony Leondis, exjefe de animación de DreamWorks y Disney, y ahora al servicio de Sony y sus patentes.



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