En lugar del Sr. Stein (2017)



Viudo y jubilado, Pierre (Pierre Richard) lleva dos años sin salir de casa. Para mejorar su situación, su nieta contrata a Alex (Yaniss Lespert) para que ayude a su abuelo a descubrir las ventajas de Internet. Esto lleva a Pierre a entrar en una web de citas, donde empieza a charlar con una joven encantadora, Flora63 (Fanny Valette), que, seducida por su romanticismo, le pide una primera cita. Sólo hay un problema: Pierre, de nuevo enamorado, ha usado en su perfil una foto de Alex, y ahora le tiene que convencer de que sea él el que se vea con Flora63.

Valoración: 5,992.


FICHA


Título Original: Un profil pour deux.
Director: Stéphane Robelin.
Guionista: Stéphane Robelin.
Reparto: Pierre Richard, Gustave Kervern, Fanny Valette, Yaniss Lespert, Stéphane Bissot, Stéphanie Crayencour, Pierre Kiwitt, Macha Méril, Anna Bederke, Philippe Chaine.
Productores: Christophe Bruncher, Fabian Gasmia, André Logie.
Música: Vladimir Cosma.
Fotografía: Priscila Guedes.
Montaje: Patrick Wilfert.
Países Participantes: Francia, Alemania, Bélgica.
Año de Producción: 2017.
Duración: 99 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 7 años.
Género: Comedia, Romántica.
Estreno (España): 25 de agosto de 2017.
DVD (Venta): 13 de diciembre de 2017.
Distribuidora (España): Surtsey Films.
Espectadores (España): 16.344.
Recaudación (España): 90.707,78 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 20 / 87.


CRÍTICA


30-08-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Cita a ciegas

Un jovial octogenario, en trance de descubrir los misterios de Internet, es el protagonista de En lugar del Sr. Stein. Amena comedia romántica, en la que también participa su joven profesor de informática, así como una atractiva internauta, de la que se enamora. Pero, el quid de la cuestión está en la manera de que dicho anciano decide camelar a la chica en cuestión, para lo cual intercambia su personalidad con la del citado profesor. Los inevitables equívocos que se producen por esta insólita relación vía e-mail a tres bandas es lo que proporciona encanto a la película, que se ve con una sonrisa en los labios.

En los brindis georgianos se cuenta de forma previa esta pequeña historia: Una vez soñé que estaba en un cementerio donde todas las lápidas estaban grabadas de una curiosa manera. 1822-1826; 1930-1934. Siempre así, muy poco tiempo desde el nacimiento hasta la muerte. En dicho camposanto estaba un hombre muy mayor. Le pregunté cómo había vivido tanto tiempo, si todo el mundo en su pueblo moría tan pronto. «No morimos pronto», me contestó. «Es que aquí, en nuestras lápidas, no contamos las vidas de las personas, sino cuánto tiempo han conservado a un amigo».

Una noble amistad es lo que permanece al fin en los avatares que rodean las peripecias sentimentales de esta especie de inconfeso Cyrano de Bergerac, al que da vida con humanidad y sentido del humor Pierre Richard, al que los buenos aficionados seguro que recuerdan en El chef enamorado (Nana Djordjadze, 1996). Una amistad que tal y como se nos muestra aquí se convierte en unos lazos tan estrechos como los de la sangre y la familia. Todo lo cual da como resultado final un entretenido divertimento, filmado con estética de vodevil, construido con devota atención a las reglas del género, sin olvidar ninguno de los ingredientes sustanciales del mismo.