El amante doble (2017)



Chloé (Marine Vacth) trabaja en un museo y está atravesando problemas personales. De carácter frágil y depresivo, Chloé busca ayuda en Paul (Jérémie Renier), un psicoterapeuta. Sin embargo, entre los dos no tarda en surgir una intensa historia de amor, que hace que en poco tiempo se vayan a vivir juntos. Una vez en la casa, la joven empieza a descubrir indicios de que Paul, del que en realidad sabe muy poco, tiene una doble identidad. Desde ese momento, Chloé entrará en una espiral de obsesión, sexo, dominación y peligro.

Valoración: 5,832.


FICHA


Título Original: L'amant double.
Director: François Ozon.
Guionistas: François Ozon, Philippe Piazzo.
Reparto: Jacqueline Bisset, Jérémie Renier, Marine Vacth, Myriam Boyer, Dominique Reymond, Jean-Édouard Bodziak, Fanny Sage.
Productores: Eric Altmayer, Nicolas Altmayer.
Música: Philippe Rombi.
Fotografía: Manuel Dacosse.
Montaje: Laure Gardette.
Países Participantes: Francia, Bélgica.
Año de Producción: 2017.
Duración: 107 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Suspense, Drama, Romántica.
Estreno (España): 8 de septiembre de 2017.
DVD (Venta): 24 de enero de 2018.
Distribuidora (España): Golem Distribución.
Espectadores (España): 61.307.
Recaudación (España): 356.783,57 €.
Páginas Vistas: 0.
Popularidad: 43 / 111.


CRÍTICA


10-09-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Sexo a quemarropa

Filmado con estética de 'thriller' psicológico, El amante doble es una de las películas más ambiciosas realizadas hasta la fecha por el autor de Frantz (2016), el hiperactivo cineasta galo François Ozon. Cuenta la historia de una joven insegura que acaba enamorándose de su psicoanalista. Un misterioso individuo que, para complicar aun más las cosas, tiene un hermano gemelo... En principio, nada es lo que parece en este estilizado 'polar' erótico, laberíntico en su desarrollo, que también deja entrever influencias más o menos explícitas del orondo mago del suspense Alfred Hitchcock.

El desdoblamiento de la personalidad y las tensiones íntimas, fundamentalmente perversas, desempeñan una doble función en la película, donde sus protagonistas experimentan impulsos extraños a su personalidad. Son sujetos obligados a realizar actos cuya ejecución no les proporciona placer ninguno, pero a los cuales no pueden sustraerse. Representaciones obsesivas en las que participa asimismo la madre de la chica, encarnada por la veterana Jacqueline Bisset, a la que muchos descubrimos en su día gracias a la comedia de Stanley Donen Dos en la carretera (1967).

El filme incluye freudianas reflexiones sobre el sexo. Por fortuna, atrás quedaron los tiempos en que muchos asimilaban lo sexual a algo indecente; esto es, a aquello de lo que no debía hablarse entre personas bien educadas. Hoy en día está demostrado que la privación de una satisfacción sexual puede engendrar una neurosis. El amante doble habla de todo ello y deja un regusto de ambigüedad, puesto que el bien y el mal tienen la misma sonrisa, los mismos gestos producen la misma inquietud. El realizador trata de privar al espectador de todo indicio visual tranquilizador, lo que justifica la ausencia de efectos caligráficos demasiado reveladores. Una película, en suma, repleta de seres angustiados, a quienes la vida les ha impedido ser felices.