El lado oscuro del corazón (1992)



Oliverio (Darío Grandinetti) es un joven poeta que vive en Buenos Aires, donde sobrevive a base de cambiar su obra por comida o de vender algunas ideas a una agencia de publicidad. Su obsesión es conseguir su ideal del placer físico y por ello conquista a cuantas mujeres se le ponen por delante. Durante un viaje a Montevideo, se enamora de una prostituta (Sandra Ballesteros). De regreso a Buenos Aires, acepta un trabajo eventual para poder costearse tres días de amor con ella, pues cree que así hará realidad su sueño.

Valoración: 7,432.


FICHA


Título Original: El lado oscuro del corazón.
Director: Eliseo Subiela.
Guionista: Eliseo Subiela.
Reparto: Darío Grandinetti, Sandra Ballesteros, Nacha Guevara, Inés Vernengo, André Mélançon, Mónica Galán, Jean Pierre Reguerraz, Mario Benedetti.
Productor: Roger Frappier.
Música: Osvaldo Montes.
Fotografía: Hugo Colace.
Montaje: Marcela Sáenz.
Países Participantes: Argentina, Canadá.
Año de Producción: 1992.
Duración: 127 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Drama, Romántica.
Estreno (España): 28 de mayo de 1993.
Reestreno (España): 8 de septiembre de 2017.
DVD (Venta): 18 de abril de 2018.
Distribuidora (España): Film Buró.
Espectadores (España): 271.754.
Recaudación (España): 822.437,75 €.


CRÍTICA


13-09-2017 – JOSU EGUREN

Amor o muerte

Eliseo Subiela murió hace ya casi diez meses, el 25 de diciembre de 2016, pero hay una película que le sobrevivirá siempre en la forma de un aparatoso artefacto de culto, aunque el director de Hombre mirando al sudeste (1986) no la reconociese como la más querida y trascendente de su filmografía. De regreso a las pantallas (recordemos que en España quedaron pendientes Paisajes devorados y Rehén de ilusiones como consecuencia del desastroso recibimiento cosechado por No mires para abajo) gracias a un plan de restauración, digitalización y recuperación impulsado por la Asociación General de Directores Autores Cinematográficos y Audiovisuales argentinos, en el que se incluyen títulos de David Lipszyc, Carlos Sorín, Pino Solanas o Daniel Burman, entre otros muchos (más de 52 películas estrenadas entre principios de la década de los 70 y finales de 2010), El lado oscuro del corazón se ofrece como banderín de enganche a la obra de un cineasta que rompió con la rutina naturalista de sus contemporáneos.

En coherencia con su pastosa concepción del cine como un lenguaje eminentemente poético, Subiela hizo de El lado oscuro del corazón un largo encadenado de metáforas visuales y diálogos extraídos de los poemarios de Oliverio Girondo, Mario Benedetti y Juan Gelman en la que caben notas de realismo mágico y secuencias de alto contenido erótico (la montaña rusa como analogía del orgasmo da una idea de su alcance simbólico). Vista desde el presente El lado oscuro del corazón resulta ingenua y relamida, el colmo de los tópicos con los que el prejuicio tiende a identificar el verbo argentino con ínfulas psicoanalíticas, pero en su momento provocó un impacto que hoy ha quedado diluido en la memoria de los espectadores de una generación que soñó con la piel del personaje interpretado por Darío Grandinetti (Despido procedente, Lucas Figueroa, 2017).