Barry Seal. El traficante (2017)



Traficante, confidente y patriota, Barry Seal (Tom Cruise) ha pasado de ser un respetado piloto a uno de los hombres más ricos de EE.UU. Empleado por la CIA, Barry ha construido un imperio a partir del contrabando, el intercambio de armas por rehenes y trabajos para los grandes capos de la droga, incluido Pablo Escobar (Mauricio Mejía) , que le han convertido en un héroe antisistema. Con chulería y un desmedido espíritu de supervivencia, Barry se situará en el centro de uno de los mayores escándalos de la historia moderna.

Valoración: 6,729.


FICHA


Título Original: American Made.
Director: Doug Liman.
Guionista: Gary Spinelli.
Reparto: Tom Cruise, Domhnall Gleeson, Lola Kirke, Caleb Landry Jones, Sarah Wright, Jayma Mays, Alejandro Edda, Mauricio Mejía, E. Roger Mitchell, Jesse Plemons.
Productores: Ray Angelic, Doug Davison, Brian Grazer, Brian Oliver, Kim Roth, Tyler Thompson.
Música: Christophe Beck.
Fotografía: César Charlone.
Montaje: Andrew Mondshein.
País Participante: Estados Unidos.
Año de Producción: 2017.
Duración: 114 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Suspense, Acción, Biográfica.
Estreno (España): 1 de septiembre de 2017.
DVD (Venta): 17 de enero de 2018.
Distribuidora (España): Universal Pictures Spain.
Espectadores (España): 877.318.
Recaudación (España): 5.374.458,99 €.
Páginas Vistas: 0.
Popularidad: 29 / 100.


CRÍTICA


05-09-2017 – JOSU EGUREN

Air America

Uniendo el rosario de puntos que separa el mandato del expresidente Jimmy Carter del escándalo Irán-Contras y los oscuros manejos de la Administración Reagan se obtiene la silueta de Barry Seal, un joven y brillante piloto de la TWA que terminó sus días acribillado por sicarios a sueldo del cártel de Medellín. Pero esa, la de su muerte (anunciada), es otra parte de la historia que no interfiere en el vibrante relato de Doug Liman (El caso Bourne, Al filo del mañana), un biopic adulterado para adaptarse al perfil y atributos de Tom Cruise (La momia, Alex Kurtzman, 2017), tan entregado como prudente a la hora de aceptar encargos que comprometan su halo de estrella inmaculada.

Haciendo virtud de la superficialidad sobreactuada que deriva del efecto Cruise, Liman se recrea en una saludable y mordaz lección de historia en microfascículos de tono documental con los que vuelve a destapar las maquinaciones de la CIA en su guerra encubierta contra el Frente Sandinista. Cruise clava su personaje, el de un caradura y encantador de serpientes capaz de compaginar su rol como agente doble para la DEA y Pablo Escobar con el papel de padre de familia, un triple registro para el que los guionistas han tomado como modelo al Henry Hill de Uno de los nuestros (Martin Scorsese, 1990). Sin duda la historia de Barry Seal daba para mucho más (en otro tiempo un Oliver Stone sin sobrepeso le hubiese sacado todo el jugo), pero tampoco se pueden subestimar las piezas que se cobra Liman con su visión satírica de aquellos años 80 en los que las distintas siglas de los servicios secretos americanos compartían espacio, efectivos y metodología con los grandes señores del narcotráfico.

Las lecturas en torno a la forja del sueño americano, que en el caso de Barry Seal fue el sopor que le impulsó a romper con la rutina de la moralidad, quedan en segundo plano, eclipsadas por un montaje que culmina en un memorable plano final.