Detroit (2017)



En el verano de 1967, Estados Unidos era un polvorín. La Guerra de Vietnam y décadas de segregación racial fueron el caldo de cultivo para que las comunidades afroamericanas, golpeadas por el desempleo y la discriminación, provocasen furibundos disturbios en Detroit. Con la ciudad bajo toque de queda, un local es tomado por las autoridades, que interrogan brutalmente hasta encontrar al autor de dos disparos. Al terminar la noche, tres chicos negros habían muerto y no se encontró ningún arma.

Valoración: 7,119.


FICHA


Título Original: Detroit.
Directora: Kathryn Bigelow.
Guionista: Mark Boal.
Reparto: Anthony Mackie, John Krasinski, Jack Reynor, John Boyega, Hannah Murray, Will Poulter, Algee Smith, Jacob Latimore, Kaitlyn Dever, Jason Mitchell, Nathan Davis Jr.
Productores: Kathryn Bigelow, Mark Boal, Matthew Budman, Megan Ellison, Colin Wilson.
Música: James Newton Howard.
Fotografía: Barry Ackroyd.
Montaje: William Goldenberg, Harry Yoon.
País Participante: Estados Unidos.
Año de Producción: 2017.
Duración: 143 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Drama, Suspense.
Estreno (España): 15 de septiembre de 2017.
DVD (Venta): 5 de enero de 2018.
Distribuidora (España): eOne Films Spain.
Espectadores (España): 160.694.
Recaudación (España): 952.127,99 €.
Páginas Vistas: 0.
Popularidad: 54 / 125.


CRÍTICA


16-09-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Ciudad en guerra

En 1967 tuvo lugar en la industriosa metrópolis estadounidense de Detroit un levantamiento popular impulsado por la segregación racial, las desigualdades sociales y la brutal represión policial. Cuarenta y tres muertos, centenares de heridos y miles de detenidos fue el trágico balance de dichos disturbios, filmados por la cineasta californiana Kathryn Bigelow (La noche más oscura, 2012) con una cámara semidocumental, capaz de plasmar con extraordinario brío un hecho histórico cuyas consecuencias todavía hoy perduran. Tengamos en cuenta que la pena capital es legal en 31 estados de la Unión.

Los arrestos indiscriminados -incluso de empobrecidos veteranos de la Guerra de Vietnam-, y la situación de una ciudad en estado de guerra, desde la Avenida Michigan hasta el Rosa Parks Boulevard, dejan bien a las claras que la violencia, la tortura es una furia vana, nacida del miedo. Es querer arrancar de una garganta, entre gritos y vómitos de sangre, el secreto de todos. Inútil violencia porque, tanto si la víctima habla como si muere bajo los golpes, el innombrable secreto está en otro sitio, fuera de todo alcance y el verdugo se convierte en Sísifo: si aplica la tortura, siempre tendrá que empezar de nuevo...

Detroit posee la valía de una denuncia periodística. Una relación compuesta de emociones, sentimientos, anhelos y creencias. Todas esas cosas que no solo son nebulosas, sino que forman la esencia misma de nuestra realidad. Porque la libertad de pensar y de decir lo que se piensa es tan importante como el aire que respiramos. Con estos presupuestos, la película de Bigelow afirma que viviendo en la bendición de la libertad podemos conseguir todo aquello que seamos capaces de conseguir. Y, lo que es más importante, podemos darnos cuenta de que todo aquello que no consigamos se debe a nuestras propias limitaciones, y no es imputable a ninguna manipulación, imposición o censura.