La niebla y la doncella (2017)



En la isla de la Gomera aparece el cadáver de un joven, un caso que es rápidamente cerrado con la acusación a un político local, exonerado en el juicio posterior. Tres años después, una pareja de guardias civiles, acompañados por otra agente, la última que vio a la víctima con vida, reactivarán la investigación, destapando una complicada trama de mentiras y silencios para cazar a un asesino que se oculta tras la niebla de una isla en la que muchos de sus habitantes guardan terribles secretos.

Valoración: 5,144.


FICHA


Título Original: La niebla y la doncella.
Director: Andrés M. Koppel.
Guionista: Andrés M. Koppel.
Reparto: Verónica Echegui, Quim Gutiérrez, Aura Garrido, Roberto Álamo, Marian Álvarez, Paola Bontempi, Sanny van Heteren, Cristóbal Pinto, Alba Tonini, Fernando Navas.
Productores: Mercedes Gamero, Gerardo Herrero, Mikel Lejarza.
Música: Adrian Foulkes, Lucio Godoy.
Fotografía: Álvaro Gutiérrez.
Montaje: Irene Blecua.
País Participante: España.
Año de Producción: 2017.
Duración: 104 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Suspense.
Estreno (España): 1 de septiembre de 2017.
DVD (Venta): 23 de marzo de 2018.
Distribuidora (España): DeAPlaneta.
Espectadores (España): 201.916.
Recaudación (España): 1.203.563,76 €.
Páginas Vistas: 0.
Popularidad: 26 / 96.


CRÍTICA


03-09-2017 – JOSU EGUREN

Expediente número 2

El sargento Bevilacqua y la cabo Chamorro, que en 2003 fueron reclutados por Patricia Ferreira para protagonizar la adaptación de El alquimista impaciente, vuelven a escena de la mano de Andrés M. Koppel en una tardía edición cinematográfica de la novela homónima de Lorenzo Silva (2002) diseñada por el director/productor Gerardo Herrero.

Tramas, subtramas, diálogos declamados, pasillos, interrogatorios y luces neutras espesan la niebla mortecina que envuelve un relato al que se le ha capado de la voz en off que caracterizaba la narración de un alambicado texto literario aquí entregado a convenciones formales que aplanan una puesta en escena sin ningún mordiente.

La niebla y la doncella juega sus primeros lances con discreción, en un paso a paso donde el espejismo de lo artesanal cede ante la evidencia de la falta de ideas, para dejar que sean Quim Gutiérrez (Abracadabra, Pablo Berger, 2017) y Aura Garrido (La reconquista, Jonás Trueba, 2016) los que lidien con el peso de un guion que, con la acumulación de capas y pistas extraviadas, conduce al espectador hacia la vía muerta de la indiferencia.

Como en la muy fallida Acantilado (Helena Taberna, 2016), es el paisaje insular grancanario (la isla de la Gomera) el verdadero protagonista y sostén psicológico de una narración que en ningún momento es capaz de reducir a imágenes la esencia del género, lo que obliga a Koppel a abusar de la palabra para atar los cabos de una ficción que fracasa en sus intento de penetrar la realidad. En la órbita de productos como El guardián invisible (Fernando González Molina, 2017), La niebla y la doncella se aleja del 'thriller' tal como lo entienden Rodrigo Sorogoyen y Enrique Urbizu para erigirse en un pasatiempo en el que urge más el descubrimiento del asesino que analizar una atmósfera envenenada por la corrupción moral.