El castillo de cristal (2017)



Jeannette Walls (Brie Larson) es una respetada periodista que oculta un secreto: el de su familia. Cuando era pequeña, Jeannette tuvo que crecer en un entorno disfuncional, marcado por las excentricidades de una madre (Naomi Watts) que eludía la responsabilidad y por el alcoholismo de su padre (Woody Harrelson), un hombre carismático y de gran imaginación cuyas historias conseguían distraer a los niños de su estado de pobreza, pero que cuando era presa de los efectos de la bebida se convertía en una persona impredecible y destructiva.

Valoración: 6,896.


FICHA

Título Original: The Glass Castle.
Director: Destin Daniel Cretton.
Guionistas: Destin Daniel Cretton, Andrew Lanham.
Reparto: Naomi Watts, Woody Harrelson, Brie Larson, Max Greenfield, Sarah Snook, Ella Anderson, Josh Caras, Brigette Lundy-Paine, Chandler Head, Sadie Sink, Iain Armitage, Charlie Shotwell.
Productores: Ken Kao, Gil Netter.
Música: Joel P. West.
Fotografía: Brett Pawlak.
Montaje: Nat Sanders.
País Participante: Estados Unidos.
Año de Producción: 2017.
Duración: 127 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Biográfica, Drama.
Estreno (España): 12 de octubre de 2017.
DVD (Venta): 14 de febrero de 2018.
Distribuidora (España): eOne Films Spain.
Espectadores (España): 36.754.
Recaudación (España): 162.012,07 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 96 / 190.


CRÍTICA

17-10-2017 – JOSU EGUREN

Contra la utopía

Hace aproximadamente un año se estrenaba Captain Fantastic (Matt Ross, 2016), un ensayo sobre los efectos secundarios de la utopía empaquetado en una comedia agridulce de factura técnica estilizada con marchamo de producto Sundance y una más que evidente fijación por canibalizar el cadáver de Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton, Valerie Faris, 2006). No venció (a Viggo Mortensen le valió su segunda nominación a los Oscar tras el papel de mafioso ruso en Promesas del Este) pero convenció a un amplio sector de ese público que se mueve en el espacio que hace frontera con los dramas adultos de corte clásico y el cine indie de diseño. El castillo de cristal sigue los mismos pasos, y aunque puede parecer completamente distinta se antoja como una retorcida continuación, no tanto por el tono (Destin Cretton no hace equilibrios sobre la sonrisa) sino por la intención de oscurecer el análisis del fracaso que anidaba bajo la fachada de un proyecto utópico condenado por la ruina moral y personal del cabeza de familia disfuncional.

Aupándose en el éxito de una novela superventas (las memorias de Jeannette Walls escalaron desde unas modestas 40.000 copias hasta los 5 millones de ejemplares vendidos en 10 años), Destin Cretton (Las vidas de Grace, 2013) planta en imágenes un relato potencialmente oscarizable con la falta de pudor de quien ambiciona la recompensa efímera de una estatuilla por encima del valor de la propia historia. Así es como Brie Larson (Kong. La isla Calavera, Jordan Vogt-Roberts, 2017), Naomi Watts y Woody Harrelson (La guerra del planeta de los simios, Matt Reeves, 2017) son arrojados contra la pantalla para protagonizar escenas donde sacan a relucir interpretaciones rocosas que hacen pie sobre una narración con tan poco pulso y tantas lagunas narrativas como la farragosa adaptación de American Pastoral (Ewan McGregor, 2016) pero sin atisbar las profundas disertaciones éticas que proponía la novela de Philip Roth.

Comentarios