Wonder Wheel (2017)


En la playa de la Coney Island de los años 50, Mickey (Justin Timberlake) es un joven y apuesto socorrista que sueña con ser dramaturgo. Él es el encargado de contar la historia de Humpty (Jim Belushi), el operario del tiovivo del parque de atracciones, y su esposa Ginny (Kate Winslet), una actriz emocionalmente inestable que ahora trabaja como camarera. Su matrimonio, que atraviesa una crisis por culpa de los problemas de éste con la bebida, se complicará aún más con la llegada de Carolina (Juno Temple), la hija de Humpty a la que persiguen unos mafiosos.

Valoración: 6,227.


FICHA

Título original: Wonder Wheel.
Director: Woody Allen.
Guionista: Woody Allen.
Reparto: Jim Belushi, Kate Winslet, Justin Timberlake, Juno Temple, Max Casella, Jack Gore, David Krumholtz, Robert C. Kirk, Tony Sirico, Steve Schirripa, Maddie Corman, Debi Mazar.
Productores: Erika Aronson, Letty Aronson, Edward Walson.
Música: Michael T. King.
Fotografía: Vittorio Storaro.
Montaje: Alisa Lepselter.
País participante: Estados Unidos.
Año de producción: 2017.
Duración: 101 minutos.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.
Género: Drama.
Estreno (España): 22 de diciembre de 2017.
Blu-ray (Venta): 24 de abril de 2018.
Distribuidora (España): A Contracorriente Films.
Espectadores (España): 218.865.
Recaudación (España): 1.354.127,35 €.
Visitas: 3.
Popularidad: 5 / 20.


COMENTARIO

A sus 81 años, Woody Allen firma un melodrama al más puro estilo Tennesee Williams ambientado en el parque de atracciones de Coney Island (Nueva York) de los años 50. Entre los feriantes, está Ginny (Kate Winslet), una camarera, madre de un niño pirómano, que una vez fue actriz, y se lamenta de su vida junto a Humpty (Jim Belushi), su marido, el operador del carrusel del parque y padre de Carolina (Juno Temple), que huye de un grupo de mafiosos. Y, por último, Mickey Rubi (Justin Timberlake), un apuesto salvavidas que sueña con convertirse en dramaturgo. (Anuario Fotogramas 2018: Mariona Borrull).


CRÍTICA

23-12-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Cuento moral

Es crepuscular la descripción que se hace de Coney Island: popular parque de atracciones situado al sur del barrio neoyorquino de Brooklyn, allá por los años 50, donde transcurre la acción de Wonder Wheel. Un lugar por el que desfilan desilusionadas amas de casa, artistas frustrados, hampones de pacotilla e incluso un apuesto socorrista con ínfulas de escritor a lo Eugene O'Neill. Personajes a la deriva interpretados por un bien conjuntado reparto, con mención especial para Kate Winslet (La montaña entre nosotros, Hany Abu-Assad, 2017), convertida aquí en una espléndida actriz a fuerza de energía y sensibilidad.

En otro orden de cosas, no estoy muy de acuerdo con los fotogramas anaranjados del oscarizado camarógrafo Vittorio Storaro, empeñado en recrear de forma un tanto relamida dicho parque temático, diferente a Disneylandia o Six Flags. Paleta cromática inspirada en las pinturas de Norman Rockwell, famoso por reflejar las travesuras de los niños, las escenas familiares o el orgullo de la clase trabajadora. A partir de ahí, la película adopta el estilo de un cuento moral, a la hora de mostrar las desdichas de unos seres humanos en perpetua búsqueda de una esquiva felicidad.

Un escenario en el que se insertan asimismo trágicos jirones de vida. Tened en cuenta que no hay frontera entre ficción y vida cuando se trata de recuerdos, emociones y sentimientos. En fin, hay quien dice que los mendigos se alimentan de pan y de lluvia, y las flores son sus únicas joyas. Y debe ser verdad, entonces, que todos somos mendigos, porque no hay nada que tenga más luz que las flores, nada que tenga colores más intensos que una amapola o una caléndula, nada más hermoso que la superficie de cristal de un río. Quizá, lo que pretende Woody Allen con Wonder Wheel es que en este momento de la historia de la humanidad no necesitamos tantas diatribas intelectuales y tecnológicas, sino más corazón.


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