Una vida a lo grande (2017)


Paul (Matt Damon) y Audrey Safranek (Kristen Wiig) son un matrimonio que apenas puede llegar a fin de mes y que encuentra la solución a sus males en un proyecto pionero que podría poner solución a los problemas de superpoblación reduciendo a los humanos hasta los 12 centímetros, con la ventaja añadida de vivir más holgadamente. Ante la promesa de una vida mejor, Paul y Audrey deciden aventurarse e iniciar el proceso para formar parte de estas pequeñas comunidades, una decisión irreversible que cambiará todo para siempre.

Valoración: 5,527.

FICHA

Título original: Downsizing.
Director: Alexander Payne.
Guionistas: Alexander Payne, Jim Taylor.
Reparto: Matt Damon, Jason Sudeikis, Christoph Waltz, Kristen Wiig, Hong Chau, Rolf Lassgård, Udo Kier, Neil Patrick Harris, Laura Dern, Kerri Kenney, Joaquim de Almeida, Margo Martindale.
Productores: Mark Johnson, Alexander Payne, Jim Taylor.
Música: Rolfe Kent.
Fotografía: Phedon Papamichael.
Montaje: Kevin Tent.
Países participantes: Estados Unidos, Noruega.
Año de producción: 2017.
Duración: 135 minutos.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Comedia, Ciencia Ficción, Drama.
Estreno (España): 22 de diciembre de 2017.
Blu-ray (Venta): 13 de abril de 2018.
Distribuidora (España): Paramount Pictures Spain.
Espectadores (España): 125.668.
Recaudación (España): 748.378,52 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 26 / 29.

COMENTARIO

Matt Damon protagoniza una sátira social de ciencia-ficción de pequeña envergadura, escrita y dirigida por Alexander Payne (Los descendientes, 2011). En ella, seguimos a un hombre mediocre (Damon) que se somete a un nuevo tratamiento para reducir su tamaño a sólo diez centímetros, seducido por la promesa de una vida más ecológica y acomodada. Pero su mujer le abandona, y descubre que el mundo a pequeña escala tiene más sombras de las que parece. (Anuario Fotogramas 2018: Mariona Borrull).

CRÍTICA

27-12-2017 – JOSU EGUREN

Atrapado en la utopía

Para el espectador que trate de rastrear el sello de autoría de Alexander Payne impreso en la pantalla, el escaneo de la primera batería de imágenes de Una vida a lo grande puede resultar tan insatisfactorio como estéril. Tampoco la premisa de la película encaja en su filmografía, pero paso a paso a través del ritmo y los cortes en elipsis acaba imponiendo su manual de estilo para virar por completo hacia el terreno de la dramedia humanista donde su voz se hace totalmente reconocible. Resulta chocante, en la medida en la que Payne es un profano en la materia, que haya entendido a la perfección que los mayores desafíos de la fantaciencia se articulan casi siempre al enfrentar el tamaño del hombre con la escala del universo.

En esta época convulsa, donde los paralelismos con la Gran Depresión se ven acentuados por los brotes xenófobos y la normalización de las expresiones filonazis, Payne parece volver su mirada hacia los clásicos de los años 30 para ampliar el cosmos y desdibujar los horizontes de esperanza del ser humano mediante un proceso de jibarización que con una brillante y sencilla transición entre planos quiebra las promesas del discurso idealista. Es una constante en un guion que rezuma cinismo endulzado con píldoras de humor naif: el contraste entre las mentiras en las que quiere creer el personaje interpretado por Matt Damon (La gran muralla, Zhang Yimou, 2016) y los choques con esa realidad antiutópica de la que trata de huir.

En el fondo, Una vida a lo grande es una metáfora sobre la pauperización de una clase media que ha perdido su lugar en el mundo, a la par que un resumen sobre las distintas actitudes con las que se puede enfrentar un Apocalipsis global ante el que Payne opone dos visiones extremas pero reconciliables: la de un timador y buscavidas (Christoph Waltz) y la de una superviviente pragmática y solidaria que no malgasta su tiempo en sobre dramatizar los golpes de la vida.

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